La Virgen de la Trinidad


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El testimonio oral que proporciona José Carrasco Jaén, sobrino del que fuese primer teniente hermano mayor y más tarde hermano mayor de la hermandad trinitaria, José Carrasco Castilla, quien relata:

«Con el estallido de la Guerra, el 18 de julio de 1936, fue el sacristán a avisar a José Carrasco Castilla y le dijo: seguramente van a venir a quemar otra vez la iglesia y va a pasar como en el año 1931. ¿Qué te parece si sacamos de allí algunos de los santos? En la noche del 19 sacaron las imágenes de la Trinidad, de la Virgen de los Dolores (ambas de madera), de un San José y de una Inmaculada (las dos de escayola) y las metió en la carnicería que regentaba en la calle Trinidad, esquina a plaza de Montes. En el fondo tenía una habitación con los tocinos salados, allí en unos sacos la escondió. Pasaron unos días y entonces hubo un soplo a los milicianos de que Pepe el carnicero, el beato, tenía que haber sacado las imágenes de San Pablo. Fueron a por él a la carnicería, era casi de noche. En esos años la carnicería se abría sólo por las mañanas. Entraron y cuando encendieron la luz se dieron cuenta que en la entrada no había nada. Vieron un corredor oscuro en el que no había bombilla, entraron dos y preguntaron: ¿allí qué es lo que hay?, contestando José Carrasco Castilla: tocinos. Uno de ellos, al entrar, no vio nada. Esa misma noche las dos imágenes, la de la Trinidad y la de los Dolores, fueron metidas en unos canastos y a hombros se las llevaron al pasaje de Zambrana y en el patio de la casa donde habitaba la familia Carrasco se hizo un agujero y allí se metieron liadas en sacos y se enterraron. El señor Carrasco Castilla se fue a Benalmádena con los hermanos Luque, Salvador y José Antonio, hasta el 8 de febrero de 1937, en que Málaga fue liberada del Ejército miliciano».

La imagen de la Virgen volvió a la iglesia de San Pablo en la parte habilitada para el culto. Con este testimonio se pretende recordar a un gran cofrade trinitario que puso en peligro su vida y la de su familia al salvar a la venerada imagen de Nuestra Señora de la Trinidad.

De: Cautivo y Trinidad

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